Hace un poco tiempo, revisando mis notas al margen, me topé con unos fragmentos de las Obras Completas del poeta y novelista Rainer Maria Rilke (Austria, 1875-1926) que se intitulaban "notas sobre la melodía de las cosas". Tal vez logran captar la fuerza de la comunidad, quizás también el canto de una lámpara o la voz de una tormenta, la respiración de la noche o el gemir del mar.

“No se encuentran los unos a los otros más que un momento que tienen en común, una tormenta que tienen en común, una pieza única en la cual se reencuentran. No comienzan a tener relaciones más que a partir del momento que hay un fondo detrás de ellos […] Ya sea que estés rodeado por el canto de una lámpara o por la voz de una tormenta, por la respiración de la noche o el gemir del mar, siempre vela tras de ti una vasta melodía, tejida por mil voces, en la que de un momento a otro únicamente tu solo encuentra lugar. Saber cuándo debes intervenir tú en el coro es el secreto de tu soledad; de la misma manera que el arte de la relación verdadera: dejarse caer de la altura de las palabras en la única y común melodía. […]
Toda comunidad supone, sin embargo, una serie de seres solitarios distintos. Antes que ellos había simplemente un todo sin ninguna relación, librado a sí mismo. […]
Y son justamente los más solitarios los que tienen la mayor parte en la comunidad. […] Aquel que percibiera la totalidad de la melodía sería a la vez el más solitario y el más comunitario. Pues él entendería lo que nadie entiende”.

Andrés David