La oscuridad no miente
La oscuridad no miente, señalaba Bataille,... y aunque perdamos ante la claridad hoy lo pensaba, sentimos que ganamos en intensidad, en la extenuación de la clarividencia. La cuestión como siempre supone una decisión y yo por lo menos prefiero el movimiento de lo común que seguir en la idea que reduce la existencia a mero dato.
Las comunidades virtuales, son un ejemplo de esto, de la posibilidad de una ficción común que es hasta el momento reciclada por aquellos que ven en la creación la ocasión de sumergirse en el misterio.
En clave de los usos, las actuales tecnologías posibilitan algo que a muchos nos gusta, esto es el compartir; creo que en tal rasgo, la comunidad es la experiencia intensa de la desposesión y la donación de efectos por antonomasia.
Hasta el momento estamos ensayando, intentando inaugurar una nueva economía política que es hoy la insistencia en percatarnos de lo que viene, sólo en el entre que es lo político.
Para los que nos interesa la producción inmaterial, creo que los nuevos medios facilitan unas búsquedas que son las que activan el estado de ánimo, asunto improrrogable de nuestro destino. Tal vez intentemos aquello de lo que hemos sido privados, la conmoción que es una emoción compartida que en el campo de lo virtual, trama un escenario que nos catapulta a nuevas creaciones.
Como amamos todo lo que fluye, como al caminar dejamos huella, no nos incumbe tanto ir a ella como condensar la fuerza de un germén vírico. Esto resulta insoportable para los que quieren convertir el caos que nos habita en un cosmos controlable. Y al no haber cuerpo del delito nuestra clandestinidad insobornable mezcla la fuerza de la creación y el pensamiento, dos colores que se imprimen en la tela de nuestra existencia.
Venimos pensando sin el Estado, o es un estado de emergencia que dota el movimiento singular-plural de dimensiones hasta ahora desconocidas. Dejamos a otros que comprendan el fenómeno, a nosotros quizá sólo no interese jugar cuando cazamos el instante eterno del gozo. Pasamos por pragmáticos e inmorales, no cabe duda, pero sabemos que cuando sea comprendido con claridad lo que pasa, nosotros ya estaremos en otro reparto, en el júbilo de otro envite. Pasa el tiempo, pasamos nosotros, el tiempo pasa, el pensamiento no tiene asiento, la creación no tiene porqué simular lo que el cuerpo fracturado no da espera.

