Fragmentos de un nosotros que se resiste
Ahora parecen para nosotros insostenibles muchas cosas. No sé por que a veces se piensa en la sostenibilidad, si la finitud la exponemos a cada instante.
La comunidad y la política, es lo que apenas viene llegando. Todavía no tenemos nombre ni concepto para lo que estamos haciendo e intuyendo, sólo se nos revela algo y ese algo, que es una especie de plus, gotea lentamente la existencia.
Cuando suspendemos el discurso (y nosotros también) en resuelta soberanía y coraje de la experimentación, en horizonte compartido de la experiencia, se nos dice que nos estamos yendo.
Esto es cierto, nos movemos imperceptiblemente, danzamos con alegría, erramos a tientas, tentados, apasionados. Intentos de decisiones impostergables.
Ya no sólo concentramos problemas, las intuiciones que en instantes toman presencia, nos empujan a lugares más enigmáticos.
El problema no es de la hora, ni de los "monólogos", tampoco de la ausencia de compromiso y fidelidad con los objetos de estudio. La hora tampoco es el problema, reiteramos, el nudo vital aquí es nuestro tiempo-ahora.
La cuestión es elegir ciertos tonos y acordes, grados de temperatura, humedad relativa, gradientes de intensidad, espacios intersticiales. Es un problema realmente de física. Las gramáticas de la creación también se suspenden cuando aclimatamos los discursos con la frescura que nos dan las metáforas.
El gesto, el guiño de ojo, un poco de tacto, entusiasmo compartido, un tris de respiración, un poco y nada más, la nada y un poco más.

